Le contarías a tu amiga, que viste a su esposo con otra mujer?

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Después de leer en el New York Time esta pregunta. “¿Hice mal en revelar la infidelidad de mi amigo a su pareja?”…

Le dije a unas amigas mientras conversábamos. -¡Les tengo una pregunta!-. -¿Que haría cada una de ustedes si vieran al esposo de su mejor amiga con otra mujer?-

Una dijo rápidamente -“Yo voy y le cuento a mi amiga”… no me importaría nada!”-. -¿De verdad harías eso? Le pregunté-. “Sí, yo lo haría no me importaría si se enoja conmigo, no me importaría nada”. Espetó-. La escuché tan segura que supe que para ella las cosas eran blancas o negras, sin matices.

La segunda, dijo: – “Si alguna de mis amigas viera a mi esposo engañándome aunque me doliera siempre le agradecería el habérmelo dicho. Porque no podría perdonarla, al enterarme que ella sabía lo que estaba pasando”-.

Otra dijo: -“Yo en realidad, no sé si le diría.Yo creo que hablaría con él primero, y si no cambia, yo le diría a mi amiga”.

Y  la más joven respondió: -“Yo, no le diría porque pensaría en su familia. Además no sería asunto mio. Tal vez perdería a mi amiga por decírselo, y ellos seguirían juntos y contentos”-.

Fue interesante la opinión de cada una, porque es un tema difícil de enfrentar para las amigas cuando sucede, y quizás más de alguna amiga ha visto al esposo o pareja de su amiga con otra.

Entonces una preguntó-. ¿Y tú que harías?  -“Yo no le diría porque me ocurrió” le respondí-. -¿Y te arrepientes de no haberle contado a tu amiga? – “No, solo a veces me pregunto, que hubiera pasado si se lo hubiese contado.”-.

Recordé así mi experiencia y lo difícil que fue enfrentar esa situación. Y ahora después que los años han pasado, pienso que fui una amiga que actúo con prudencia.

Nuestra amistad comenzó un domingo por la tarde cuando apareció un amigo de mi cuñado y conocido de todos en nuestra tarde familiar. Necesitaba llevar a su esposa al hospital porque no se sentía bien después de haber dado a luz hacía pocos días. Todos ayudamos esa tarde y eso fue el comienzo.

Habían pasado algunos meses hasta que diciembre llegó y una tarde nos fuimos con mi esposo a otra ciudad a comprar regalos de navidad.

Cuando estábamos listos para volver a casa, nos subimos a un bus. Después de pagar y mientras caminaba hacía el fondo buscando un asiento vimos al esposo de mi amiga y lo saludé contenta.

Entonces me di cuenta que llevaba tomada la mano de una mujer que iba sentada al lado. Me sorprendió y nerviosa seguí caminando por el pasillo.

El único asiento disponible estaba al fondo del bus frente al pasillo, y me senté desilusionada. Pensaba en que haría con lo que sabía. Pensé en la familia amada de mi amiga, en sus hijas y en cómo el podía hacerle eso.

Podía ver a mi amigo ahí sentado sin comprender porque lo hacía. Unos minutos después el miró hacía atrás buscándome, y cuando me encontró, puso un dedo en sus labios haciendo la señal shhhh de quedarme callada, e interpreté su mirada casi suplicándome de que por favor no le dijera a su esposa.

Solo lo miré como diciéndole. ¿Por qué?… Sabía que estaba preocupado y yo me sentía horrible. ¿Cómo iba a presentarme ante mi amiga estando al tanto de tal descubrimiento?

Dejé pasar algunos días antes de ver a mi amiga. La veía animada cocinando para su esposo, me hablaba de sus planes como familia, de los esfuerzos de su esposo y de los horarios largos que tenía. Los primeros días frente a ella y escuchándola mientras conversábamos quería llorar y quería contarle lo que había visto aquella tarde.

Poco a poco fui acostumbrándome a esta nueva situación. A veces no sabía si era correcto quedarme callada. En nuestras conversaciones mas cercanas muchas veces tuve el fuerte deseo de contarle sobre la infidelidad de su marido pero entre mi batalla interior de hacer lo correcto y usar el sentido común, siempre ganaba el sentido común.

Cuando nuestras familias se reunian, en medio de conversaciones nuestras miradas se cruzaban y eso me frustraba porque me sentía parte de su mentira. Nunca hablamos del tema y al final nunca le conté a mi amiga, no por protegerlo a él, sino por el bienestar de ella evitándole un gran sufrimiento.

¿Cuáles fueron las razones por las cuales no le comenté nada a mi amiga sobre la infidelidad de su esposo?

1. Ella era mi amiga y estaba empezando su familia.

2. Tenía dos hijitas pequeñas.

3. Le hubiese roto el corazón.

4. No me hubiera creído.

5. A veces me preguntaba. ¿Y, si ella percibe lo que está pasando y no hace caso?

6. Seguramente hubiera perdido su amistad, o nunca hubiese vuelto a ser la misma.

7. Nunca me hubiera perdonado haber participado en un problema de matrimonio.

8. Asumí que por muy amiga que haya sido, no era mi responsabilidad decírselo.

9. Asumí también el riesgo de que si su esposo le confesaba su infidelidad, le dijera que yo lo había visto.

10. Eso me permitió estar más cerca de ella, ayudarla en lo que necesitara y pasar un buen tiempo con nuestras pequeñas hijas.

Asi los años empezaron a pasar, y un día se supo que un amigo cercano estaba siendo infiel a su esposa, y mi amigo el otro infiel no tuvo misericordia al momento de juzgarlo duramente. Entonces apareció en escena mi esposo. Lo llamó, se juntó con él a conversar y le recordó cuando ambos lo vimos ese día en el bus y lo que nos había costado vivir con eso por el bien de su familia. Le hizo ver que lo habíamos hecho por amor a su esposa y sus pequeñas hijas. Recién ahí lo entendió. (Al final al otro lo descubrieron igual y vino el divorcio).

Recuerdo nuestro adiós cuando salimos de nuestro país. En silencio me dijo gracias y todos nos dimos un abrazo.

Y después de muchos años, aquí a la distancia estoy recordando ese episodio y preguntándome, “Qué hubiera pasado si hubiese actuado como mi amiga que dijo” -¡Sí, yo le diría no me importaría nada ni la amistad, pero yo le digo sí o sí!-.

Fue interesante escuchar las opiniones de mis amigas, porque me hicieron ver que en realidad hay muchas situaciones difíciles con difíciles decisiones que tomar, pero sobre todo creo que uno debe ser prudente antes de actuar.

No sé, si hice bien o mal, pero para mi, esa fue la solución… Usar el sentido común para no cambiar el rumbo de la vida de mi querida amiga, quien aun permanece unida a su esposo disfrutando juntos, después que sus hijas ya han crecido.

Ahora pregunto… ¿Qué harías tú al vivir una experiencia así? ¿Le contarías a tu amiga que su pareja le está siendo infiel?

Marisol

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