Prepararnos Para Tiempos Difíciles

Compartir en...

El invierno está pasando y estamos en el umbral de una nueva primavera, la época que más me gusta y a las parejas en vias de matrimonio también. El ir y venir de los preparativos no dejan indiferente a nadie de los que los rodean y aman.

Se me ocurrió empezar asi este post por la preparación meticulosamente planeada para que ese dia, sea el más especial de sus vidas.

Como observadora y a veces testigo presencial de esos inolvidables y agotadores dias, me he preguntado a veces. ¿Qué pasaría si con ese mismo afán, interes y devoción, como parejas nos preparasemos para afrontar el futuro de algunos reveses que podrían afectarnos en nuestra vida?

¿Qué reveses son los que podrían afectar nuestra vida? Algunos de ellos pueden ser, enfermedades, cambio de residencia, pérdida de la persona que mantiene a la familia, pérdida de nuestro trabajo, el cuidado de nuestros padres, ancianos o hijos incapacitados física o mentalmente, falta de alimentos, inundaciones, la vejez, la muerte repentina de un ser querido etc.

También pueden afectarnos hechos tan simples como un corte de agua. Recuerdo que desde niña los cortes de agua por algunas horas eran hechos habituales donde crecí, y casi siempre venian sin previo aviso. Cuando eso sucedía, con mis amigas teníamos que caminar con baldes, botellas o bidones vacíos a buscar la tan preciada agua a la estación de mi pueblo, porque ahí había un grifo y el agua salía en gran cantidad. Mucha gente del vecindario que sabía a donde recurrir llegaban poco a poco para llevar agua a sus casas, igual que nosotras.

Sabiendo la inestabilidad del servicio del agua potable y cómo nos afectaba. Más tarde cuando me casé como prevención compré unos bidones grandes y los llenaba de agua, les echaba unas gotas de cloro y siempre estaban ahí como nuestra reserva.

Recuerdo que una mañana un vecino de edad quien sabía de mi almacenamiento de agua vino a nuestra casa y nos dijo si podíamos convidarle un poquito de agua, porque el agua estaba cortada y tenía que tomar desayuno para irse a su trabajo. Ese vecino estaba muy agradecido y contento con el agua que le dimos y yo me sentí muy contenta también por poder ayudarlo y por la decisión que había tomado de ser precavida almacenando agua.

Esa experiencia también me ayudó a comprender la importancia de estar preparados, tanto para nuestro bienestar cómo el de quienes nos rodean.

Con los años he aprendido que si nos preparamos individualmente y como grupo familiar podremos enfrentar mejor los momentos dificiles y a la vez estaremos mejor preparados para ayudar a otros.

Todos los miembros de la familia, debemos planear y de comun acuerdo debemos trazar nuestros planes de preparación para atendernos los unos a los otros bajo todas las circunstancias posibles, y en las situaciones de emergencia que puedan sobrevenirnos.

¿De qué maneras podemos preparar a nuestras familias para esas situaciones de emergencia? Cúando y dónde sea posible; almacenando alimentos, agua, combustible y ropa para un año, evitando contraer deudas, obteniendo preparación para ascender en nuestros trabajos, ahorrando, economizando y manteniendo un plan de emergencia del cual todos en la familia deberian estar enterados.

Muchas veces pienso, cuan difícil es enfrentar situaciones adversas, pero soy testigo también de que este consejo de estar preparados es sabio porque puede aliviarnos, puede alejar temores, puede ayudarnos a ayudar, puede salvar vidas y mantener a la familia a salvo y unida.

Ojalá, podamos afanarnos más en prepararnos, para no temer cuando los reveses de la vida nos toquen.  Aunque es difícil estar preparados en todos los aspectos que comprenden este tema, siempre será de gran ayuda cualquier intento por hacer lo básico.

Post relacionados:

Deja un comentario

Tu email no será publicado. Requerido *