Padres Con Nidos Vacios

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Los hijos llegan a través de vosotros, más no son realmente vuestros.
Podréis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Podréis, si mucho, pareceros a ellos, más no tratéis de hacerlos semejantes a vosotros. Porque la vida no retrocede ni se estanca en el ayer.
Sois los arcos para que vuestros hijos, flechas vivientes, se lancen al espacio.(Kahlil Gibran)

Hace unos dias cayó la primera nevada en las cumbres de las montañas cercanas y hace frio. Eso aún no me impide escuchar el ruido de los scooter, el corretear y el murmullo de los niños que después de algunos años han llegado nuevamente a dar vida al vecindario. Es una nueva generación porque los otros crecieron, se fueron del lugar y de sus hogares en busca de sus metas dejando el nido vacio.

Entre esos niños estaban mis niñas y hoy, también mi nido está semi vacio. Todo comenzó cuando al novio de mi hija mayor se le ocurrió en una cena muy romantica preguntarle si queria casarse con él. Ella dijo ¡síii! y estaban felices. Meses más tarde la boda se celebró entre lágrimas y alegria y mi hija se fue de casa para empezar una nueva etapa y experiencia en su vida y la extrañé.

Un año más tarde otra boda se celebró y mi segunda hija muy felíz también emprendió el vuelo. La extrañé porque los ir y venir mermaron más todavia y mi hogar se volvió más tranquilo. Sólo quedaron  en casa, una joven y un niño con ocho años de diferencia de edad entre si.

Una tarde cuando estabamos viajando a otra ciudad y conversabamos, mi hija menor dijo a mi esposo: “Ahh, pá! es probable que me mueva de casa en agosto; refiriendose a cambiarse de casa.

Mientras mi esposo indagaba más sobre la decisión que iba a tomar nuestra hija, yo observaba el paisaje calladamente rogando a Dios para que el tiempo avanzara, muy pero muy lento para que ella cambiara de parecer y se quedara más tiempo con nosotros.

No fue así, porque el dia que no queria vivir llegó;  y le ayudé a mi hija a empacar sus cosas en silencio. Fue díficil, pero era su decisión y no debia retenerla para que también aprendiera a tomar sus desiciones. Sabía que habia sido enseñada e instruida con valores que le ayudarian en su vida. También la extraño y a su música.

Ahora, cuando miro a mi hijo creciendo tan rápido, pienso que Dios nos lo envió para darme un lapso de tiempo para que entendiera cabalmente, que asi es la ley de la vida, para que recordara siempre que yo también abandoné el nido donde crecí, dejando a mis padres atrás apenados por mi partida pero esperando que yo fuera feliz.

Sé que para la mayoria de los padres y especialmente las madres, nos es muy díficil dejar ir a los hijos y pasar por el famoso sindrome del nido vacio. Pero sé, que también para nosotros es una gran etapa para hacer cosas diferentes; es una etapa donde se necesita mucha paciencia, amor y una muy buena actitud.

Es una etapa de muchos cambios y de reorganización; donde se tiene más tiempo para retomar las cosas que nos gustaba hacer. Una etapa de redescubrimentos de las cosas olvidadas, un tiempo para darle un nuevo sentido a la vida.

Cuando comenzamos a experimentar el sentimiento de pérdida y vivimos el síndrome del nido vacio como padres, en la mayoria de los casos no es tan  grave porque los hijos de alguna forma siempre vuelven y eso es grandioso; porque se viven preciados momentos en familia y se disfrutan sin prisas, porque todos hemos madurado y aprendido que el amor siempre estará presente en nuestros corazones.

Hoy cuando escucho a los niños, también pienso que es un buen tiempo para recopilar recuerdos, y vivir ese lapso de tiempo o pocos años que me quedan para disfrutar con mi hijo en casa. 😀

¡Que tengan un lindo dia! 😀

Marisol

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