No Más, Mamá Perfecta

momUna de las fotografías más tiernas que tengo, es ésta donde aparece mi hija leyendole un cuento a su primer bebé. Cuando ví esta imagen por primera vez me emocionó, porque me dí cuenta que mi hija se estaba esmerando por ser una madre perfecta. Lo mismo que hice yo con ella cuando nació, y mi historia de madre comenzaba a escribirse en los juveniles años de mi vida.

Recuerdo esos dias y a mis amigas también, cuando andabamos ojerosas pero cargadas de energía siendo madres primerizas, y compartiamos con detalles exagerados, las aventuras increibles que estabamos viviendo como madres y con nuestros únicos hijos inteligentes. Hoy cuando escucho comentar  a las recién entrenadas madres jovenes sobre la maternidad, y aconsejan sobre la crianza de los hijos; me veo a mi misma siendo una madre joven y creyendome una madre perfecta, con una hija y una vida perfecta. 😉

El libro ‘No more perfect mom’ (No más mamá perfecta) habla sobre este tema y desde que lo encontre, llamó mi atención por su gran título y pórque en su portada aparece la imagen de las piernas de un niño pequeño usando un calcetín con rayas de colores y otro rojo, colores que nunca combinarán entre si. Al ver esto pensé… ¡Qué ingeniosa manera de explicar lo que sígnifica no ser una madre perfecta.

Miré muchas veces esa portada porque me recordaba, esos dias cuando me sentía una madre perfecta y me esmeraba porque mis tres hijas, fueran educadas, y dónde quiera que fueran estuvieran siempre, peinadas, bien vestidas, incluyendo los pares de calcetas que se ponian.

Leyendo el libro recordé, cuando llegó el gran dia, ese cuando no me sentí una madre perfecta sino una frustrada, al ver que una de mis hijas habia  ido a la escuela con calcetas de diferente color, y aunque traté de remediarlo revisando los pares de calcetas cada dia, no hubo caso, y mis otras dos hijas empezaron a hacer lo mismo.

Al final me resigné, al ver a sus amigas cuando venian a casa, y se sacaban los zapatos, formaban un colorido arcoiris con calcetas donde ninguna era igual a la otra. Poco a poco, dejé de darle tanta importancia, porque entendí que eran niñas con una moda y sólo querian usar calcetas para que les abrigaran  los pies… ¿Quién iba a estar preocupado de los colores de las calcetas que usaban?… Solo yo. 🙁

ArnoldTambién recordé una noche cuando ibamos de regreso a casa, y le dije muy animada a la menor de mis hijas, -¡”Mañana vamos a ir al salón para que te hagan un corte de pelo bien bonito!”. – No quiero ir-  dijo tajante, y yo le respondí en tono de díctamen: -“Vamos a ir”-.

Cuando llegamos a casa se fue directo al baño y estuvo ahí metida por largos minutos; y cuando salió fue dónde estabamos todos y me dijo: -¡¡Ya me corté el pelo!! – ¡¡¡Qué hiciste?!!!- le dije abrumada-. ¡No podía creerlo!… Se había hecho un corte de pelo, que más tarde llevaba con laca lo que le ayudaba a llevar las mechas paradas para todos lados. Cuando la miraba no podía dejar de pensar en Arnold la caricatura. 😀

Lo peor para mi, tratando de ser una madre perfecta, era cuando salía a algun lugar con ella; los jóvenes y los adultos gringos celebraban y alentaban el estilo de mi hija. Al escucharlos, yo les sonreia porque eran personas amables pero en el fondo me sentía una mamá frustrada con muchas preguntas…¿Por qué al igual que mis amigas, yo no podía ir a la peluqueria con mi hija, para que tuviera un corte de pelo más femenino y bonito?…

En mis anécdotas de madre con aires de perfecta, recuerdo siempre cuando una noche me fui a acostar y se me olvidó darle leche a mi niño, tenía tanto sueño, que me hice la desentendida cuando él trataba de despertarme para que le hiciera su biberón. Sentí un alivio grande cuando se fue de mi lado; pero en unos minutitos desperté cuando sentí un golpe y algo frio en mi mejilla. Era mi niño, quien había ido a buscar el pesado galón de leche al refrigerador para decirme que tenía hambre. 😀

Amo a mis hijas y mi hijo, por las lecciones que me han  enseñado y aun aprendo con ellos. 😀

En fin, me gustó leer éste libro “No More Perfect Mom”, lo considero un buen manual de recomendaciones para las mujeres, porque en la vida real no hay mujeres ni madres perfectas, no hay niños perfectos, cuerpos perfectos, matrimonios perfectos, comidas perfectas.

Tratar de ser una madre perfecta trae un montón de preocupaciones y frustraciones innecesarias a nuestra vida. He aprendido que debemos permitirnos ser madres imperfectas,  aceptar que la imperfección es parte de nuestra vida.

La autora de este libro “No more perfect mom” No más mamá perfecta, nos desafía a cambiar la visión que tenemos  de ser una madre perfecta, por amar nuestra vida real pero imperfecta…

Que tengan un lindo dia! 😉

Marisol

Post relacionados:

Deja un comentario

Tu email no será publicado. Requerido *