La ira y el enojo en el hogar

ira

El otro dia, encontré un mensaje sobre “Como templar el temperamento” de Douglas E. Brinley, Profesor de la Universidad Brigham Young, Utah. El escribió: “He comprobado, a lo largo de los años, que la ira o el enojo, si no se controlan, resultan sumamente destructivos para las relaciones del matrimonio y de la familia”.

Días después, con mis amigas nos encontramos hablando sobre este tema, o mejor dicho, puse atención a sus historias, porque se me ocurrió, que podría escribir un post de ese momento y de lo que había leido, como una reflexión.

A la mayoría de mis amigas las conozco desde hace algunos años, y otras son más nuevas en mi círculo de amistades. Entre todas formamos un grupo cuyas edades van desde los 18 años y muchos más. Ellas se muestran felices en sus responsabilidades, ayudan a otros, siempre llevan una sonrisa amable y un abrazo espontáneo para compartir. Sin embargo, aunque son así cada día y son adorables, algunas han tenido que esforzarse más para mejorar su caracter fuerte…”Quizá dicen ellas, sea un comportamiento mal aprendido” y por esto no escatiman esfuerzos por ser buenas madres y esposas.

En la conversación, sentí que algunas hasta  se han sentido confundidas y culpables en cuanto a cómo están criando o han criado a sus hijos, y  me pareció raro, porque han criado hijos con desafíos normales, respetuosos y obedientes.

Me dí cuenta también, que la mayoría de estas mujeres llevan en sus memorias, tristes experiencias infantiles, porque vienen de  hogares con madres sumisas que mostraban miedo por las explosiones emocionales que terminaban casi siempre con el maltrato físico hacia ella y sus hijos. La brutal forma que muchos padres usan en sus hogares para mostrar su enojo, sembrar miedo y reprimir cualquier deseo que esté fuera de sus ordenes establecidas.

Para muchas de mis amigas, esas experiencias familiares se repitieron por generaciones, y ellas cuando tuvieron la oportunidad tomaron la decisión de romper la cadena de ese historial. Esa decisión las llevó a criar familias en un ambiente de paz, tolerancia y respeto entre unos y otros.

Una de las historias que más me impactó en esta conversación, fue la de una  amiga mayor, quien compartió un poco nerviosa su experiencia de cómo terminó con un matrimonio lleno de maltratos hacia ella y sus hijas. (Perdón por el relato tan gráfico)

Un día su esposo llegó a casa, la comida no le gustó, y una vez más comenzó a golpearla. Ella sintió mucho miedo cuando vió que su esposo le había hecho una herida en el cuello y la dejó sangrando. Entonces vió cerca un hacha chica que tenía para cortar carne y la tomó. Cuando estaba a punto de pegarle a su esposo para defenderse, sus hijas entre gritos y lágrimas le suplicaban que no lo hiciera… -dijo:- Yo, estaba en shock, o era él o era mi vida”- ¡Y, miren…si mis hijas no hubieran estado ahí, yo no habria reaccionado, y no estaría aquí contandoles esto. -y agregó:-“Desde ese día, salí con mis hijas de mi casa para no volver más”-.

Al escucharla y observarla, no pude dejar de agradecer a Dios por salvarla de una tragedia mayor. Me siento agradecida de conocer a ésta mujer valerosa, quien hoy está alejada de todo tipo de violencia. A través de los años, ella ha sido una inspiración de sacrificio y esfuerzo para todas, y Dios la ha bendecido a ella, a sus hijas y nietas, con una vida mejor.

Estas experiencias de maltrato; hoy son hechos lejanos en la vida de mis amigas. Más no así para miles y miles de mujeres y niños que sufren en sus hogares.

Las historias compartidas por mis amigas, me llevaron a releer ésta cita de Gordon B. Hinckley:.. “¿Quién puede calcular las heridas, su profundidad y el dolor, causados por palabras expresadas con ira? Qué triste es ver a un hombre, fuerte en muchos aspectos, perder el control de sí mismo, cuando deja que algo insignificante haga que pierda la compostura. En todo matrimonio, por supuesto, existen diferencias. Pero no encuentro justificación para el temperamento que explota en circunstancias insignificantes… El carácter violento es una cosa terrible y corrosiva, y lo trágico de ello es que no produce nada nuevo. Sólo alimenta el resentimiento, la rebelión y el dolor. A todo hombre y joven que me escucha, que tiene problemas para controlar la lengua, le sugiero que implore al señor para que le dé fuerza para vencer su debilidad, que pida disculpa a quien haya ofendido, y que se arme de poder para disciplinar la lengua”.

El aspecto más importante de la paternidad es que la pareja tenga un buen matrimonio y muestre un ejemplo de amor y paciencia a los hijos. El control del temperamento generará dividendos ahora y en los años sucesivos, a medida que los hijos establezcan sus propios hogares y familias..

Yo sé, porque lo he visto, que las familias pueden cambiar una vida de sufrimiento por una vida llena de momentos memorables para todos.

En fín, éste escrito, está basado en las historias que escuché de mis amigas como he comentado. No obstante, también existen mujeres que contribuyen al sufrimiento en el hogar y no podemos pasar eso por alto o bajarle el perfil porque son mujeres. El sufrimiento que causan es el mismo.

¡Que tengan un bonito dia.  Gracias por leer mi blog! 😉
Marisol

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