LA ALEGRIA DE LOS CARNAVALES

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Llegó el Cárnaval dicen mis hijas cada año, cuando en la ciudad por tres o cuatro dias aparecen los juegos mecanicos, para celebrar el aniversario de la ciudad y del estado.

Usualmente llegan en la tarde, y cuando nos damos cuenta al otro dia, ya están instalados y funcionando.

La algarabia, se deja escuchar por doquier; se ve venir a la gente de todas partes, a hacer fila y obtener sus boletos para subir a cada juego el primer dia. Unos compran comida, y otros tapan la pasada  cuando se paran por ahí, a mirar los pequeños puestos de mercancias que estan alrededor.

Los niños corretean de un lugar a otro, y sus madres preocupadas corren tras ellos para alcanzarlos, mientras los padres con cara de cansados cuidan de los otros chicos.

Mientras camino, en medio de los olores a palomitas de maiz, mezclados con el del dulce algodon rosado, y las manzanas confitadas, escucho los gritos de jovenes de la secundaria del pueblo, los saltos, los abrazos, las palmadas de manos; veo sus saludos como un codigo entre ellos conocidos y sus sonrisas.

El Cárnaval, es el lugar del reencuentro dias antes de comenzar un nuevo año escolar  a pocas cuadras del lugar donde se encuentran.

Todo esto, me trae a la memoria, aquellos dias cuando los juegos llegaban a mi pueblo, en grandes camiones, donde se divisaban los fierros de las estructuras con las pinturas desgastada por el trajin, del ir y venir de un pueblo a otro.

La mayoria que recuerdo, llegaban a la cancha de futbol que estaba muy cerquita de mi casa y al lado de mi escuelita.

A diferencia de lo que veo hoy, los juegos se demoraban como dos dias en estar armados, era el tiempo suficiente para que  las personas de tan importante acontecimiento, lograran hacerse amigo de los niños de los alrededores, y despues de sus padres, para lograr obtener unos baldes de agua para sus necesidades elementales.

Muchas veces con mis amigas estuvimos entre esos niños, y eramos recompensadas con boletos gratis, para subirnos las veces que quisieramos en cada juego.

Nos reiamos, y disfrutabamos de lo lindo  aquellos dias inolvidables cuando la gente del pueblo se juntaba cerca de mi casa.

Bajo la musica caracteristica de Leodan, Leonardo Favio, y mas tarde Emmanuel, yo y mis amigas nos convertimos en romanticas, envueltas por  el aroma a churros, mani confitado, las palomitas de maiz y las manzanas confitadas.

El tiro al blanco, el gato porfiado, la pesca milagrosa; siempre estaban en frente de los taca tacas;  esas cajas rectangulares con patas, donde los jugadores estan insertados en un fierro pintados con camisetas de diferentes colores, imitando un equipo de futbol.

Ah!… mi juego favorito, me convirtió en casi una experta de tanto jugarlo, y me ayudó a sentir hasta hoy  pasion por el futbol.

Preferia estar ahí con mis amigas y amigos; porque le tenia terror a la mariposa encantada, que se encontraba dentro de una carpa  y donde entré una vez  para ver una cabeza de mujer con unas finas patas largas, y unas grandes alas de colores.

Siempre me pregunté, donde habia metido su cuerpo  porque, no ví nada  debajo de esa plataforma en la cual estaba posada.

Esa mariposa con cabeza de mujer, no me dejó dormir por varias noches, y con el sentimiento de nunca mas volver a ver a semejante monstruo.

Ahora años mas tarde, en un pais diferente, me encontré caminando en el Cárnaval de la ciudad, entre la gente  entre maquinas mas modernas, con diversos estilos y luces multicolores.

Recordé esos juegos mecanicos, que tanta alegria trajerón a mi vida y a la de mis amigas!.

Que lindos recuerdos!

Aunque esperé entre media a una hora, para que mi hijo se subiera a uno de los juegos, valió la pena ver disfrutar a los niños en este mundo de entretención.

Al ver sus caritas sonrientes y escuchar sus risas, pensé … “Que todo tiempo pasado fue mejor”, porque yo podia subirme a todos los mecanicos sin boletos, e irme caminando junto a mis amigas, riendonos y comentando sobre lo más divertido que habiamos vivido.

Así caminando y volteandonos de ves en cuando, veiamos las luces apagarse una por una la última noche de cárnaval;
Al mirar pensaba, en que pronto volverian y ahi estariamos nosotras, con una gran sonrisa; porque nosotras teniamos, lo que la gente del Cárnaval no tenia … nosotras teniamos el agua!.

El sentimiento del Cárnaval es lindo,  trae alegria a la vida de grandes y chicos. Es lindo para mi, porque vivo estos  cuatro dias cada año en verano!.

Ahora lejos muy lejos de mi pueblo… esbozando una sonrisa, me alejo caminando contenta, porque recuerdo los mejores Carnavales de mi vida, los que vivi en mi pueblo, con mis amigas.

Que tengan un lindo dia!!!!!

Marisol

http://mundodemujer.com/el-dia-cuando-el-circo-vino-a-mi-pueblo.html

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