EL CONSEJO DE UNA VIUDA

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Conocí a Tita por unos meses, ella pasó a ser parte de mi grupo de amigas. Era una mujer de edad que visitaba a su hijo y su familia desde Argentina. Era una mujer de personalidad agradable, cuyo hobby era combinar perfumes para crear nuevos aromas. Era una mujer que se sentia sola a pesar de todo lo que tenia a su alrededor, porque ella era viuda.

Cuando la encontraba por ahí, conversaba con ella y así aprendi un poco más de su pais, su comida y sus amigas de la Argentina, como decía ella.

Un dia me habló, por telefono para despedirse, y la llamada de esa tarde hace unos años atrás, nunca la he olvidado; El recuerdo de esa conversación, a sido la que me lleva a reflexionar, cuando tiendo a cansarme de tantas experiencias que vivo y cuando el desgano trata de vencerme.

Tita al despedirse, me aconsejó recurriendo a su experiencia y su arrepentimiento en cuanto a las veces que no quizo acompañar a su esposo cuando la invitaba a salir juntos, y las muchas veces que preferia quedarse sola, para descansar.

Persibí sus lágrimas a traves del telefono, cuando me dijo:

– Si pudiera volver a aquellos dias, mi conducta sería diferente -.

– Extraño tanto a mi esposo, Marisol -. díjo – mientras yo, sin saber que responder, la escuchaba.

Marisol! dijo: – Cada vez que tu esposo quiera hacer algo contigo, pasear, caminar y salir juntos como familia, Hazlo, aunque estes cansada;Tus hijos creceran. El tiempo pasa y quízas, algun dia ya no estará a tu lado.

– Te doy este consejo, porque todos estos años he vivido arrepentida, de no haber salido y haberme divertido más, con mi esposo y mi familia.

Despues de escucharla, le agradecí mucho su consejo; y al despedirnos, yo ya comenzaba a sentir la tibieza de algunas lágrimas bajando lentamente por mis mejillas.

Hoy, no se por qué me acordé del valioso consejo que me dejó mi amiga Tita. Una viuda, como muchas otras y que llevan sus recuerdos y experiencia marcada en su alma; experiencias que al compartirlas, las convierten en angeles, por ayudar sin saberlo a mujeres mas jovenes que ellas.

Tita nunca mas volvió, pero en mis recuerdos están los bellos momentos que compartimos juntas, y el consejo sin precio que me regaló!

Ojalá! Cuando venga el desgano, y el cansancio propio del cual muchas veces somos presas; El consejo de mi querida amiga Tita; se escuche como advertencia de una soledad con añoranzas de tiempos perdidos.

Que tengan un lindo dia!

Marisol

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